

Desde el departamento de Neuropsicología, evaluamos, tratamos y rehabilitamos las alteraciones cognitivas (memoria, atención, planificación, lenguaje, toma de decisiones, etc.) así como aquellos problemas provocados por trastornos del desarrollo (déficit de atención/hiperactividad, dislexia, dificultades de aprendizaje, autismo, retraso infantil, etc.), por traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebro-vasculares o ictus, tumores cerebrales, enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer u otros tipos de demencias, esclerosis múltiple, Parkinson, etc.).
Por otra parte, también queremos prestar un servicio mediante la estimulación sensorial a aquellos niños que durante los primeros meses (a veces incluso años) de su vida se han visto privados de estímulos sensoriales, como por ejemplo los niños adoptados o niños que han permanecido durante largos períodos de tiempo ingresados en hospitales.
Pretendemos prevenir, estimular, rehabilitar y/o compensar los efectos de dichos déficits.
Posibilidad de interconsulta con los servicios de logopedia, fisioterapia, psicología clínica, homeopatía, método de la respiración.
En un programa de rehabilitación neuropsicológica se especifican las condiciones ambientales, ejercicios y tareas que promueven la reorganización funcional de las áreas cerebrales afectadas. Cuando se encuentra una deficiencia crónica o residual se utilizan técnicas que promueven la sustitución del sistema cerebral afectado por los sistemas intactos o menos afectados, además se puede recurrir a técnicas compensatorias.
El programa de tratamiento contempla una adecuación de las actividades de acuerdo con el nivel de capacidades del paciente, de tal manera que las tareas no sean excesivamente fáciles, ni muy difíciles. Se da prioridad al restablecimiento de funciones que permitan al paciente ser lo más independiente posible.
En el caso de pacientes con trastornos de conducta, se incluyen estrategias para el control y manejo de los comportamientos inadecuados (irritabilidad, agresividad, etc.), tanto durante las sesiones de tratamiento, como en el ambiente familiar. Una parte crucial del programa de rehabilitación neuropsicológica es la asesoría continua a la familia. De esta manera, los familiares pueden participar activamente en el tratamiento, sin subestimar o sobrestimar las capacidades del paciente.
La intervención puede llevarse a cabo de forma individual y/o grupal según la problemática.
Se aconseja realizar una valoración que proponga un plan de intervención personalizado ante la sospecha de un déficit o trastorno de la memoria o de otras funciones cognitivas (atención, planificación, orientación, lenguaje, etc.), así como de cambios conductuales como:
Una vez que se han obtenido los resultados de la valoración, se diseña el plan de intervención personalizada que se ajusta a las necesidades de la persona afectada y a las de su familia o familiar.
Se puede llevar a cabo de forma individual o grupal con el fin de mejorar, compensar los déficits que presente la persona o, en su caso, retrasar la evolución de la enfermedad.
La ESTIMULACIÓN SENSORIAL ayuda a nuestros hijos a organizar toda la información dentro de su cerebro mediante el juego y con una serie de materiales específicos que les guiará hacia el autocontrol. Teniendo en cuenta que la primera infancia es primordial para el desarrollo de vuestro hijo (todas las experiencias que viva el niño se transformarán en nuevas habilidades y conocimientos que facilitarán su desarrollo a todos los niveles, tanto motriz, como sensorial y comportamental), sería conveniente aprovechar estos años para proporcionarles una adecuada integración sensorial. La base neurológica que se desarrolle durante estos la infancia será la encargada de marcar el ritmo del futuro desarrollo de vuestro hijo.
Principalmente a tres grupos de niños denominados población de alto riesgo:
Por otra parte, signos que pueden indicar un mal funcionamiento en la integración sensorial:
La educación sensorial es de vital importancia, porque sólo a través de las sensaciones se llega a los conceptos y a las definiciones de las cosas.
La riqueza de estímulos sensoriales beneficia al pensamiento, a la inteligencia y al lenguaje del pequeño.
Las funciones superiores dependen de la educación de los sentidos. Por eso resulta importante realizar talleres de este tipo, a fin de desarrollar las capacidades perceptivas y sensoriales y subsanar los déficits que pudieran tener los niños.
El diagnóstico y la posterior intervención se tienen que empezar lo antes posible, ésta debe continuar durante los siguientes años de vida e incluir el medio familiar. El diagnóstico, como la intervención, tienen que ser de manera evolutiva, adaptados a las características del niño, conforme va avanzando el tratamiento.
Una vez conocida la deficiencia del niño, el especialista elabora el programa destacando los objetivos generales.
Cada miembro del equipo se centrará en una fase más que en otra, desde la perspectiva multidisciplinar. Las áreas que se trabajan son: